miércoles, 24 de julio de 2019

Qué hay de nuevo, viejo?- Prueba LR Range Rover Evoque



Aunque no lo parezca, ya está aquí el nuevo Evoque. Digo esto porque, viendo las fotos, parece más un restyling que un nuevo modelo, pero Land Rover ha preferido no tocar demasiado una estética que causó sensación en su momento y que aún se muestra como plenamente vigente: tiene mérito, porque el original llevaba entre nosotros desde el 2012 -mira, al final no se acabó el mundo!- y siete años son una eternidad en este mundillo. Me pregunto si será la nueva moda, porque Renault también lanza un nuevo Clío que, externamente, aporta muy pocas diferencias...


Como puede observarse, los cambios estéticos son mínimos y lo acercan al Velar; paradojas de la vida, cuando el Evoque llegó, todos los nuevos Land Rover tendieron a parecérsele, con su mezcla de deportividad y lineas agresivas y ahora se inicia otro reinado, buscando el aspecto de carrocería pulida y futurista de aquél. Incluso adopta los tiradores escamoteables, que también luce el flamante coche del año en Europa, el Jaguar I-Pace. Cuando supe de su existencia me hizo dudar de su resistencia o buen uso, pero ambas se disiparon en cuando puse la mano encima y advertí que no tienen nada que perder frente a las tradicionales manillas fijas.


Si abrimos la puerta también nos recibe un paisaje de sobras conocido, pues la marca no se caracteriza precisamente por la variedad u originalidad de sus interiores.


Cambios mínimos, pues, con un volante más cercano al del gran Range Rover y un afinamiento de los airedores que los disimula un poco más. Se le podría incluso criticar su sosería, hasta que giras la llave de contacto y múltiples superficies empiezan a iluminarse!


La pantalla central superior se separa ligeramente del salpicadero, toda la zona inferior pasa a ser táctil -con bordes de tipo "infinito"- y hasta los pulsadores del volante dejan de ser opacos.


Es obvio decir que el cuadro de mandos es digital y multiconfigurable. Te permite decantarte por las clásicas esferas, una central con el navegador, el navegador sólo, sólo la velocidad y los asistentes de carretera, sólo la información de la música que estás escuchando... para todos los gustos y fácilmente accesible desde el mismo volante.


Desde la consola tenemos acceso a las funciones habituales de climatización y tipo de tracción -sólo las versiones más básicas carecen de AWD-. Aquí llama mucho la atención la existencia de sólo dos mandos giratorios físicos que van cambiando su función según la pantalla en la que estemos, pues igual permiten controlar la temperatura, el volumen de la música o el programa de transmisión.


Los interiores tienen unos acabados a prueba de bomba y un aspecto que denota alta calidad. Destaca la cubierta superior del salpicadero, una gran pieza de plástico blando que llama la atención por la robustez que sugiere sólo de verla. Por el contrario, no me ha acabado de convencer el tacto de los mandos de los retrovisores, muy poco precisos y un poco bastos para lo que debería ser en un coche de este calado.


También me ha parecido que algunos botones están situados en lugares raros o poco accesibles. El botón que activa los warning, por ejemplo, es muy pequeño y está entre los aireadores frontales, tan alejado del conductor que tendrías que tener el brazo elástico para llegar hasta él... no digamos ya si estás en una situación de emergencia, aunque apostaría a que deben activarse automáticamente ante un frenazo imprevisto. También me ha sorprendido la ubicación del freno de mano eléctrico, bajo el volante frente a la rodilla izquierda del conductor -aunque también es automático y el cambio ya tiene posición de parking-, junto al regulador de intensidad del cuadro, un pequeño cilindro extraíble que no entiendo porqué no se ha sustituido por una opción dentro de algún menú. En cualquier caso, son unos pocos detalles curiosos que no ensombrecen la espectacularidad y sensación de lujo que desprende el coche.


Aunque la plataforma es nueva, sigue midiendo lo mismo, 4,40 metros y mantiene unos buenos 470 litros de maletero -el portón se abate por pulsador-, con una amplia variedad de motores y acabados. En concreto, 3 diesel (150, 180 y 240 cv), tres gasolina (200, 250 y 300) y 4 terminaciones, casi todo combinable entre sí. Siguiendo las modas actuales, por ahora no hay versión de 3 puertas y no digamos ya de una tan especial como aquél Evoque convertible. Como apuntaba más arriba, casi todos montan tracción total y cambio automático de 9 marchas, pero la gran novedad es la inclusión de un sistema de hibridación suave que les permite obtener la etiqueta ECO, incluso en el caso de los diesel, lo que ya tiene mérito. Aquí el grupo JLR ha demostrado su buena cintura, pues la caída del mercado de gasóleo suponía un importante revés para una marca en la que la mayor parte de sus ventas recae en este tipo de motorización, pero ahí está, con sus 180 caballos y luciendo orgulloso la etiqueta verdiazul.


En la práctica, ayuda a tener un Star/Stop altamente rápido y efectivo, pero no realiza ninguna aportación palpable a las prestaciones. Claro, estamos hablando de un peso de más de 1.800 kg. -sigue siendo una barbaridad para un vehículo de este tamaño, pues le sobran como 300-, lo que hace que las aceleraciones sean buenas, pero no espectaculares, no es de aquellos que parece que te sueltan desde una catapulta. Aquí tengo que decir que el cambio ZF es muy bueno, pues no acusa en ningún momento el típico resbalamiento de los convertidores de par y se maneja con mucha naturalidad, con la salvedad de las maniobras a baja velocidad que pueden resultar un poco bruscas. Sólo acelerando a fondo desde cero se nota un instante de" vacío" hasta que entra la tracción; si lo haces con inercia, en cambio, no existe el más mínimo lag. También me ha gustado el pedal de freno, pues no le afecta la injerencia del sistema híbrido y tiene el tacto que podrías esperar.


Personalmente opino que es una lástima que hayan jubilado el anterior selector circular pues le daba una personalidad muy marcada. Aunque no hay programa Sport, si lo situamos en manual permite un uso muy acertado, pues mantiene las marchas lo que haga falta hasta que toquemos la palanca. Por desgracia no hay levas tras el volante -como su primo, el dinámico Jaguar E-Pace- y la conjunción de una consola alta con una posición de conducción baja dificulta su uso, pues cuesta situar el codo en el sitio justo y se acaba subiendo y bajando marchas desde el lateral a base de dar toques girando la muñeca. Raro, pero no incómodo, pues esta palabra no tiene sentido en el Evoque.


Lo mires por donde lo mires, es un compendio de factores que te llevan al máximo confort. Los asientos son enormes e inmejorables, la dirección es suave y se acciona con el mínimo esfuerzo, las suspensiones son bastante blandas y absorben cualquier irregularidad sin tacha, el motor podría pasar por un gasolina -y de los mejores- a cualquier régimen, pues ni vibra ni suena jamás... de hecho, cuando volví a mi vetusto Ford 4 cilindros de gasolina me dí cuenta de que era claramente más ruidoso que el del Range.


Todo esto provoca que las retorcidas curvas del Garraf no fueran el mejor escenario para él. Aquí ves que la dirección no es todo lo precisa que debiera si quieres circular muy rápido -es preciso hacer alguna que otra corrección en plena curva-y que las blandas suspensiones tienen una primera fase donde adviertes con claridad cómo el vehículo se inclina, aunque enseguida se recompone y vuelve a mostrar esa pisada firme e inquetrantable que tan bien lo define. Sobre sus cualidades 4x4, aunque no pude ponerlas a prueba, la verdad es que no es necesario, pues se le presuponen perfectas, como ya pude comprobar el año pasado en unas jornadas dinámicas en el Jarama (Busco a Jag); y si no, basta con agacharse y ver cómo las puertas "muerden" la parte inferior para certificar el cuidado que la marca ha tenido en este aspecto. Hay que comentar que, aunque la postura de conducción es semejante a la de cualquier compacto, al subir o bajar adviertes la altura real de la carrocería, bastante notable.


Para el final he querido dejar un par de gadget's que me han resultado bastante llamativos y prácticos. El primero, es el sistema de llave electrónica vía móvil, pues para probar el coche basta con descargarse una APP y reservarlo, desbloqueándose las puertas y permitiendo poner el motor en marcha simplemente con acercarse. El segundo es la cuarta pantalla digital que luce el interior y que, de entrada, puede pasar desapercibida.


Resulta que el retrovisor interior funciona como monitor de una cámara que lleva instalada en la parte trasera de la aleta de tiburón. Puede parecer una simple chulería de la marca, pero la verdad es que muy práctica y efectiva. Las primeras veces me resultaba extraño utilizarla, aunque la calidad de imagen es total, pero en cuanto la quité -basta con accionar una palanca- me dí cuenta de que la necesitaba, en parte por lo pequeña que es la ventanilla posterior y en parte porque a lo bueno se acostumbra uno muy rápido. Y es que el Evoque monta tantas cámaras que hasta es posible activar una función que te permite ver en marcha lo que pasa debajo del morro para pasos complicados, aunque no llegué a probarlo.


La verdad es que un gran coche -qué menos, por casi 60 de los grandes!- y estoy convencido de que sería mi elección si pudiera permitirme un modelo de este precio. Puestos a sumarse a la moda SUV, creo que lo suyo es hacerla bien, y, si en una categoría y tamaño inferiores me decantaría por un Jeep Renegade o un Compass, aquí votaría por este Evoque. Sí, tiene algunos puntos mejorables que seguro que cualquier modelo del trío alemán premium de rigor superaría, pero poder decir "tengo un Land Rover" te sitúa en otro nivel; salvando las distancias, me recuerda a cuando conducía un destartalado Alfa Romeo 33 y se producían unos segundos de admiración cada vez que lo decía. En este caso, pasa lo mismo, pues la sonoridad de su marca impacta y su nombre ya evoca aventura y viajes.

Y eso sí que no está disponible en ninguna lista de opciones.


Fin de esta entrada! en breve, más sensaciones al volante y cambio de tercio para analizar a un pequeño ciudadano no demasiado satisfactorio...

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