miércoles, 24 de junio de 2020

Segundas partes nunca fueron buenas? - contacto Renault Captur



El hecho de que el mismo fin de semana tuviera en la agenda la prueba dinámica del nuevo Renault Captur (2ª generación) y del recién llegado Ford Puma deja a las claras una cosa: el segmento de los SUV urbanos rules!. Lo que parecía una nueva apuesta suicida de Nissan con el arriesgado Juke se ha revelado como la sensación de la década y lleva camino de convertirse en el nuevo estándar, llegando a superar en ventas a este paso a los otrora intocables compactos.



Como suele ser habitual, este nuevo Captur crece la nada despreciable cifra de 10 centímetros. Visualmente, no supone un cambio radical respecto al anterior (Renault cree que, por ahora, ha dado en el clavo con su estilo general de marca), pero se le reconoce como nuevo al primer golpe de vista. Ha madurado, se ha hecho mayor y ha cambiado parte de aquella imagen amigable y casi inocente por unas lineas más rotundas y agresivas por doquier: el niño se nos hace mayor!. Donde más se nota el cambio es en la forma de los faros y los pilotos, ahora mucho más modernos y, en algunos acabados, con tecnología Led.



Donde sí que el Captur ha ganado enteros es en el estilo y calidad del interior. El anterior adolecía de unos acabados poco lucidos y de un diseño bastante anodino -ver post La vida te da sorpresas-. Ahora, toma directamente el salpicadero del nuevo Clío con alguna ligerísima variación (desaparece el aireador sobre la guantera) lo cual es una gran noticia, pues los plásticos blandos y las inserciones metálicas utilizadas lo elevan casi a niveles premium desde el punto de vista visual. El cuadro digital siempre es bienvenido, pero está algo desaprovechado, primero porque sólo cubre la zona central -testigos luminosos, nivel de carburante y temperatura ocupan amplias zonas laterales- y segundo porque las opciones de personalización que ofrece son mínimas, manteniendo siempre la enorme semiesfera central.


Como suele ocurrir, los ocupantes traseros no están tan bien mimados y aquí los ajustes ya no son tan exquisitos y la forma de pulsadores y tiradores no está tan cuidada. El espacio es más que correcto, pero la estilosa tercera ventanilla lateral y la caída tipo coupé del techo no facilitan el confort visual de los ocupantes; tampoco ayuda la marcada forma del respaldo que sigue haciendo bueno aquello de "dos son compañía, tres multitud". Una buena decisión de la Régie ha sido mantener la banqueta trasera deslizante que permite regular el espacio según nuestras necesidades, permitiendo pasar de un razonable maletero de 422 litros a unos excepcionales de 536 para la longitud del coche; curiosamente, los hoy día denostados diesel cubican algo menos (406 y 520) debido a los 13 litros del depósito de Addblue que necesitan para cumplir con las normas anticontaminantes.


Pero oyes, al final el coche te lo compras para conducirlo tú y disfrutar al volante y aquí hay que decir que también se ha hecho un buen trabajo, empezando por los asientos, amplios, con buen aspecto (también cuasi-premium) y con unos reposacabezas que recuerdan a los de cierta marca nórdica.


A los pocos metros de empezar a rodar advierto que el cambio en las sensaciones que transmite ha sido notable. Los mandos siguen teniendo ese tacto suave y sedoso que permite accionarlos sin esfuerzo alguno, pero las suspensiones han ganado en firmeza. Esto es bueno o malo? pues depende de los gustos personales, claro, pero a mí siempre me han seducido los coches tirando a duros. Que los hace un poco más incómodos al superar irregularidades? claro, pero permite encarar cualquier curva o giro con más confianza. También la dirección parece haber ganado agrado al ser algo más precisa y directa, pero sigue sin ser demasiado rápida y la agilidad del coche, en conjunto, no llega a los niveles del felino azul que nombraba al inicio.



Las motorizaciones disponibles oscilan entre los 95 y los 160 entre gasolina y diesel, añadiendo el de gas y el casi obligado híbrido enchufable que, además, pasa a ser el más potente (vivir para ver!) por el momento. Para la prueba se trataba de una versión a gasóleo de 115 caballos y del que sólo puedo decir cosas buenas: razonablemente potente, silencioso y exento de vibraciones, casi con toda seguridad quedará condenado al ostracismo ante el pavor que genera su simple nombre... aunque los dos mil € de diferencia con su equivalente en gasolina tampoco ayudan, claro!. Como suele suceder, el híbrido si dispara por encima de los 30.000, así que tu amor por la ecología debe ir acorde con el tamaño de tu chequera.


La verdad es que tengo que reconocer que me ha sorprendido gratamente. Aunque en mi familia la marca gala ha sido una constante desde hace años (ver prueba Super 5 FM) y mi primer coche fue también, como no, un R-5, personalmente acabé derivando a marcas con interiores más vistosos y mejor comportamiento dinámico, pero este Captur me ha hecho mirar la marca con otros ojos.

Nunca es tarde para volver a las raices, verdad?.


Y hasta aquí esta entrada! en breve, más sensaciones al volante!.

No hay comentarios:

Publicar un comentario