miércoles, 24 de octubre de 2018

Salto al hiperespacio - Prueba Citroën Berlingo XTR




Entre el año 1.995 DS (Después del Scénic) y el 2.007 AQ (Antes del Qashqai) los monovólumenes triunfaron como los reyes del espacio y la modularidad. Pocas familias -o aquellos que simplemente necesitaban moverse con mucho equipaje- se resistieron a sus cantos de sirena, gracias a su ajustado precio, tamaño compacto y comportamiento cercano a un turismo. Pero como decía la canción del grupo "Los módulos", todo tiene su fin y, al igual que les pasó a los dinosaurios, pasaron a extinguirse de forma gradual ante la llegada de los SUV, con sus diseños más agresivos y molones; hoy en día las marcas cada vez se cuestionan más su continuidad -el C4 Picasso, por cierto, aún se mantiene entre los más vendidos de su categoría-, pese a que las posibilidades de transporte y adaptación de estos 4x4 urbanos es claramente inferior.


Pero existe una tercera vía que siempre ha estado ahí, y que ahora se ha visto reforzada: la de los derivados de vehículos industriales como demuestra este Berlingo Multispace que he podido probar y disfrutar durante un fin de semana, un vehículo que mezcla el estilo de moda con las posibilidades de los monovolúmenes y que, para ser justos, nunca debieron perderse.


Si el estilo del Cactus ya consiguió formar una Citroën original y reconocible y se ha convertido en su piedra angular, el toque de gracia se lo dió el frontal estrenado por el microaventurero C3 Aircross; pregunté su opinión a unos amigos que me acompañaron en la prueba y coincidieron conmigo en que el morro está realmente logrado. Los grupos ópticos en 3 niveles diferenciados con los chevrones del frontal fundiéndose con los faros superiores por sendas tiras cromadas se han convertido en un elemento diferenciador de la actual casa gala junto a los Airbumps, resaltados en estado ocasión por los toques en color naranja que incorpora el acabado XTR.


El maquillaje de guerra se completa con las protecciones metalizadas en el faldón delantero y trasero y que combina a la perfección con el color elegido para esta unidad (Arena) que ya te da una idea de por donde van los tiros, aunque el día cubierto que elegí para la sesión de fotos no le acaba de hacer justicia. El conjunto se remata con el pilar A pintado en negro, los retrovisores lacados y las barras de techo, consiguiendo un logrado efecto estético general.


Puede parecer una tontería, pero uno de los motivos por los que más ganas tenía de probar este modelo es por las puertas traseras correderas, pues hasta ahora nunca había tenido unas al alcance.


Siempre había leído mucho sobre lo prácticas que son y no puedo por menos que dar la razón a todo lo que se ha escrito sobre ellas al respecto, pues permiten una facilidad de acceso en cualquier circunstancia inaudita, al convertir todo el lateral en una gran puerta de buena altura. Además, se mueven con ligereza, encajan perfectamente y, en este Berlingo de acabado Shine ultra-equipado, incluso cuentan con ventanillas traseras eléctricas.


Sin antes hablaba de modularidad interior y espacio, lo de este Citroën es de nota, pues cuenta con suelo plano y tres asientos iguales de talla adulta abatibles de forma individual, y hay sitio de sobra a lo ancho, algo realmente poco habitual en los interiores actuales, más dados a dar preponderancia al estilo exterior que a la practicidad.


Otro de los elementos llamativos del Berlingo es el maletero, pues estamos hablando de 600 rectangulares litros hasta la bandeja una vez situada ésta en su posición más elevada. Si no me falla la memoria, es récord total en su segmento, pues no creo que ningún otro vehículo de 4,40 metros llegue a esta capacidad; e incluso en categorías superiores es difícil encontrar semejante cubicaje cuando hablamos de transportar objetos. El tamaño del portón está acorde con el coche y lo convierte en un auténtico 5 puertas, pues es posible acceder al interior sin más problemas a través de él. Y para facilitar poder acceder al maletero en sitios estrechos o al cofre fijado al techo (Modutop), la ventanilla trasera es accesible y deja hueco suficiente para meter el cuerpo entero (comprobado!).En caso de necesidad, ampliar el maletero se hace en un click-clack. Literalmente. Con el primero sacas la bandeja trasera y con el segundo cada asiento se abate con sólo liberar un pestillo y ofrecer así una superficie alineada con la del maletero.



La verdad es que acercarse al Berlingo impresiona, con esos paneles tan verticales. Para abrir la puerta toco el tirador sin sacar la llave del bolsillo y, automáticamene, los retrovisores se despliegan y se liberan los seguros gracias al sistema manos libres. Al acceder al interior, me recibe con un ambiente muy cuidado, como en el resto de modelos de la marca.


El salpicadero es enorme y está confeccionado en plástico duro de aspecto rugoso e incorpora algunas zonas lisas tintadas en verde suave, así como un toque de diseño en forma de una cinta vertical que simula cuero claro con pespuntes rojos, al estilo del Cactus. Dicho sea de paso, la zona frente al pasajero incorpora dos guanteras de buena capacidad.


Volante y palanca de cambios provienen del resto de turismos de la marca, el cuadro es similar al del C3 y la consola central está presidida por una pantalla táctil de 8 pulgadas. Llama la atención la forma de los mandos de la climatización, alargados en vez de circulares y situados sobre el botón de On/Off del motor, el freno electrónico y la plataforma de carga inalámbrica de teléfonos móviles, pero que permiten un uso intuitivo y sin tener que apartar la vista de la carretera.


Como es cada vez más habitual, los mandos físicos brillan por su ausencia y la gestión y control se encomiendan a la pantalla táctil. 


En el lado izquierdo encontramos los de uso más habitual: música, reglaje de funciones y navegador, reservándose para la derecha los de configuración de la pantalla y conectividad, incorporando aquí un puerto USB. Este monitor me deparó una agradable sorpresa la primera vez que tuve que aparcar el Berlingo: aunque soy conductor de un monovolumen y estoy acostumbrado a lidiar con estos tamaños, es inevitable que la primera vez que tienes que maniobrar haciendo marcha atrás dudes al no tener muy claras las referencias. Pues bien, tal y como puse la marcha atrás, apareció una imagen cenital y otra a nivel de suelo que me lo dejó todo bien claro. Así de fácil. Además, todo el perímetro está protegido por sensores que te permiten afinar al máximo sin rozar ninguna esquina.


En el cuadro de mandos, el conductor dispone de una pantalla entre los indicadores analógicos que le permite acceder a la información que más le interese, presionando los mandos del volante: así, puede elegir entre consumo y recorrido de 2 conductores individuales, datos generales del vehículo, control de la eficiencia en marcha, reconocimiento de señales o, directamente, en blanco, pero tengo que decir que en este coche no he mirado mucho el cuadro de mandos, pues monta sistema HUB.


Al poner en marcha el motor, una pantallita transparente se levanta con un zumbido y muestra datos fijos como nuestra velocidad actual y la de la vía por la que circulamos y el asistente de centrado en el carril. Cuando lo usamos, muestra además las indicaciones del navegador y el control de crucero... y para mi sorpresa, incluso me avisó de la existencia de un radar de tramo!.


Una vez al volante, te encuentras con la típica posición erguida y elevada de los vehículos de techo alto, tan habitual en SUV's y monovolúmenes, pero cómoda a no poder más. Pero más que eso lo que llama la atención es la amplia superficie acristalada en todas direcciones, incluso hacia arriba, pues todo el techo es de cristal. Bajo éste, encontramos una zona de almacenamiento alargada translúcida que no resta iluminación natural y que de noche se ilumina al estilo de las bandejas de los  aviones con 8 grados de intensidad regulables desde la tablet central.


En fin, vamos a comprobar que tal se mueve este chico. El motor es el BlueHDi de 130 cv y 6 velocidades. Poca tecnología más puede añadir, pues el turbo es de geometría variable y monta intercooler, con lo que el buen rendimiento está asegurado al estilo de todos los diesel de Citroën. Será por el conducto común o será por lo bien aislado que está, pero es casi imposible que su sonido lo delate; incluso al ralentí probé a bajar las ventanillas y era casi inaudible... vibraciones? cero absoluto también. En primera enseguida adviertes que los 130 caballos están ahí aunque es obvio que no es la mejor marcha para ganar velocidad con celeridad; en cambio, en segunda y tercera acelera con una rapidez que no te esperas. Sorprende también por lo bien que gira en marchas largas, pues incluso a baja velocidad en 6ª no tose o tiembla cuando pisas el acelerador; más al contrario, lo que hace es recuperar velocidad con suavidad pero sin traqueteos incómodos. También el consumo es digno de mención, pues en un combinado entre autopista y carretera se quedó en 5,5 litros; y, en ciudad, siempre puedes contar con la suavidad y rapidez del sistema Start/Stop.


Uno de las grandes aliados de lo agradable que es conducir este Berlingo es el cambio de marchas, pues tanto la palanca como el pedal tienen un tacto firme, que denota calidad. No es especialmente rápido, pero las marchas entran con precisión y con una leve resistencia al enclavamiento. Muy bien en este aspecto. Hay que añadir que los dos asientos delanteros tienen apoyabrazos y que el del conductor está situado a la altura exacta para que cada vez que uses el cambio puedas descansar el brazo correctamente unos segundos. Parece obvio, pero no siempre el soporte está a la altura precisa para cumplir su función. Los asientos, por cierto, son bastante blandos y enormes, sobretodo a la altura de los hombros, y en este Pack XTR aportan un tejido y una decoración especial.


Tengo que reconocer que hasta aquí este coche me estaba sorprendiendo por los 4 costados, pero lo que acabó de dejarme con la boca abierta fue su dinámica de conducción. Al compartir plataforma con otros modelos del grupo PSA -y con el futuro C5 Aircross 😉- y tener más batalla que "El señor de los anillos" era obvio que su estabilidad en línea recta iba a ser destacable, pero no contaba con el concurso de la suspensión de amortiguadores progresivos hidráulicos. Si en la prueba del ligero C4 Cactus pude comprobar que lo convertía en una alfombra voladora, combinado con los razonables 1.500 kilos del Berlingo le da un aplomo que recuerda al de una berlina de lujo. En las irregularidades de la calzada desaparecen las oscilaciones y rebotes normales con este volumen y en un único movimiento de subida y bajada el coche sigue su curso. Si esto lo combinamos con las vistas que ofrece el parabrisas, el silencioso motor girando a 2.000 rpm -parece increíble que el interior no actúe como una enorme caja de resonancia- y los cómodos asientos y la postura, el resultado no puede ser otro que un vehículo ideal para viajar lo que haga falta y más. Aquí aportan su grado de arena los asistentes como el ya mencionado de centrado en carril, el de aviso de obstáculos en ángulo muerto o el de posibilidad de alcance al vehículo precedente con frenado automático... gadgets que nos acercan cada vez más al vehículo autopilotado, que no autónomo. Y, al caer, la noche, puedes contar con la iluminación auxiliar en curvas y con el conmutador autónomo de luces cortas/largas, otro sistema que nunca había probado y que me ha convencido por su  muy buen funcionamiento.



Sólo en una ocasión me encontré con que el Berlingo me recordó que las leyes de la física están ahí y la magia no existe pese al avance en materia de suspensiones. Cuando las circunstancias del tráfico lo permiten, me gusta tomar las rotondas como si estuviera negociando la S de Senna de Interlagos: tocando lo mínimo el freno y haciéndolas lo más recta posible. Aquí, el rápido cambio de masas de derecha a izquierda sí que provocó un bamboleo perceptible en sus 1,80 metros de altura. No se movió de la trayectoria fijada por el volante ni un ápice, pero resultó poco elegante para los pasajeros, que me lanzaron miradas asesinas de desaprobación... por lo que, a partir de ese momento cambié mi forma de atacarlas: bastó con reducir un poco en la entrada y dejarlo rodar libremente unos metros. Una vez sobrepasada la mitad de la rotonda, podía acelerar sin recato, pues una vez está aposentado en curva resulta inamovible, dejando clavado al coche que me seguía y que no se esperaba esa reacción. En estas ocasiones te das cuenta de que la dirección te permite afinar al milímetro al rebasar los pianos -perdón, bordillos, no sé en que estaría pensando...- y que tiene un perfecto tacto sedoso, a medio camino entre el exceso de dureza o de asistencia.



En mis entradas de blog no suelo hacer referencia al tema del dinero, pero en esta ocasión haré una excepción. Con todo el equipamiento, motor, extras... no llega a 22.000 €, el precio base habitual de un SUV de este tamaño!. Increíble. Para redondearlo, sólo falta añadir el Grip Control, que permite ampliar sus posibilidades de uso sobre superficies de baja adherencia y que casi lo transforma en un TT de 2 ruedas motrices con el concurso de los neumáticos M+S que añade, aunque no sé si entonces mantendría las espectaculares llantas de 17 ' de este Pack...



El día que lo probé estuve en danza unas 15 horas. Me levanté pronto, conduje todo el día, caminé por la montaña, paseé por algunos pueblos... y, al aparcar y bajarme del Berlingo, me dí cuenta de que estaba fresco como una rosa: no sentía la espalda agarrotada o esa necesidad imperiosa de llegar para irme a la cama que me suele asaltar al final del día.

Y es que me sentía en casa en todo momento. Y eso sí que no tiene precio.



Y hasta aquí esta entrada! Sólo recordar que, en breve, habrá otra tanda de sensaciones al volante en mi blog y en mi página de Facebook. En la siguiente entrada, doble tema: prueba deportiva y presentación de vehículo!.


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