miércoles, 21 de septiembre de 2016

Un dia en las carreras - Barcelona RX




Cuando pensamos en el circuito de Montmeló, tendemos a quedarnos con la F1, Moto GP y poco más. Craso error, pues raro es el día en que no se celebre algún evento en el circuito (tandas de particulares, presentaciones de modelos, empresas de alquiler de deportivos...) y, si nos centramos en el fin de semana, prácticamente puedes elegir entre 52 competiciones de motor a lo largo del año.

Este último finde se ha celebrado el Barcelona RX, prueba puntuable para el FIA World Rallycross Championship, disciplina que toma lo mejor de dos mundos, esto es, la espectacularidad de los vehículos 4x4 de Rallys y la comodidad de disfrutarlo en las instalaciones de un circuito cerrado. Al contrario que en la F1, los precios aquí son hasta razonables: 25€ por ir todo el sábado, 35 si es el domingo o 45 los dos días (siempre en venta anticipada).

Ni corto ni perezoso, me planté prontito en Montmeló para pasar un día diferente, rodeado de otros aficionados, motores, ruido, velocidad... y coches y más coches, evidentemente.

Y resultó un día genial.

Cuando me iba acercando por la carretera, ya iba notando en el estómago los nervios; siempre me soprende pensar que, pese a lo gigantescas que son las instalaciones del Circuit, es imposible ver nada desde la carretera: hasta que no llegas al muro que lo rodea es difícil advertir todo lo que se cuece allí dentro. Para empezar bien el día, el parking es gratuito y se aparca a una distancia razonable de la entrada -si llegas a las 12 igual te toca andar un poco más, pero a las 9, lo tenía para mí solo-. Ya el aparcamiento te va preparando para lo que te espera, pues los aficionados suelen acudir con sus mejores galas rodadas y abundan los deportivos de todo tipo y tamaño.

Al poco de empezar a caminar, te ves rodeado de franceses y muchos europeos del norte; la afición de esta gente por las disciplinas de motor en incansable y suelen abundar en este tipo de espectáculos. Sobretodo los nórdicos, que vienen en grupo con unas ganas de pasarlo bien que genera mucha envidia. Y encima, ves que la gente no se corta a la hora de entrar comida y bebida y acarrean grandes  neveras de plástico; por cierto, está permitido, siempre y cuando no sean contenedores de vidrio o latas, aunque dentro existen varias puntos que sirven bocadillos calientes y bebidas.

Nada más pasar los controles, apareces en la FAN ZONE, donde hay expositores de marcas de componentes automovilísticos, circuito de coches teledirigidos, varios simuladores -de pago, pero al razonable precio de 5€-, tiendas de merchandising y un chiringo de la bebida energética Monster Energy, donde regalan latas a condición de no poderlas sacar del bar.




Aunque desde las 9 de la mañana ya hay coches rodando en los entrenamientos, hasta las 12 no empiezan las carreras propiamente dichas, por lo que aprovecho para visitar el Paddock. La gracia de esta zona es que puedes ver en primera fila y de cerca cómo trabajan los mecánicos, los hospitality de las distintas escuderías, intentar acercarte a ver a los pilotos... chafardear un poco, vamos, y vivir de cerca el ambientillo de las carreras, pues los coches pasan sin ningún pudor entre el público camino de sus carpas.





Por allí rondaban los chicos de Fórmula GT, que desde 50€, te permitían recorrer una parte del trazado en alguna de sus maravillas (Ferrari, Lamborghini...), experiencia que recomiendo a todo aquel que crea que disfruta con un volante entre las manos. Igualmente, había una pequeña concentración de coches "clásicos" de Rally, con irrepetibles como un Lancia Stratos o el 205 de Ari Vatanen con decoración para el 1.000 lagos.



Pero como decía, la gracia está en deambular entre las instalaciones e intentar "cazar" la foto o el autógrafo de algún piloto. Porque el plantel incluye a leyendas como Petter Solberg...


Sebatian Loeb, de quien pude lograr mi objetivo durante la tradicional firma a los aficionados...




O el mediático y show man Ken Block...


Incluso puedes encontrarte a otros grandes deportistas, como el Dakariano Nani Roma, que se prestaba a hacer fotos con todo aquel que se lo pidiera, aunque sea un pelmazo como yo que se lo pedí 3 veces (1 que salió mal, una que borré por error y ésta).



O a nuestro representante en el WRC, Dani Sordo, que participaba a lomos de un Kart Cross, un tipo muy majo y cercano con el que es fácil acercarse a charlar.



Pero se acercaba el mediodía y tocaba entrar en harina, o mejor dicho, en arena, por lo que volví a la zona del circuito habilitada para las carreras. Con buen tino, el tinglado está montado en la zona del estadi, aprovechando la recta que une los curvones Europcar y Sabadell para ir y creando un revirado circuito de tierra, con salto incluido, para volver y en el que la visibilidad es máxima, pues abarcas todo el recorrido directamente sin necesidad de pantallas de video.


Además, si eres un "culo inquieto" como yo, tienes el plus de que toda las gradas son accesibles, sin límite, por lo que puedes ir cambiándote de sitio según tus preferencias, buscando el mejor sitio para ver las carreras o, si te gusta la fotografía como a mí, ir cambiando de ángulo.

Un poco antes de las 12 empezó el Warm up, aunque aquí, a diferencia de otras especialidades, no se calientan los neumáticos, si no la pista y, si me apuras, al público, pues el inicio lo marcó el espectáculo de Drift de Vaughn Gittin Jr, con el RTR Mustang, una salvajada de 900 c.v. de potencia preparado para el derrape extremo. Tan extremo que le permitía recorrerse toda la zona asfaltada en una cruzada continua mientras los neumáticos humeaban de lo lindo en medio de un rugido ensordecedor.




Antes del espectáculo de la tarde, me pilló en la zona de boxes y cuando se puso en marcha el asfalto parecía reverberar sólo con las vibraciones del ralentí... cuando empezó a rodar a baja velocidad, notabas en el esternón el movimiento de los cilindros, mientras una lluvia de grava rociaba a los que nos congregábamos a su alrededor pese a que prácticamente no había empezado a moverse del sitio... de verdad, creo que nunca he estado cerca de una máquina en marcha más impactante. Y es que en USA son verdaderos especialistas en potenciar sin límites.

Con la pista ya a la temperatura óptima, empezaron las tandas de competición. El sistema es realmente entretenido, pues son carreras cortas, de 4 ó 5 vueltas, con un máximo de 6 coches en pista a la vez. Esto lo hace muy dinámico y emocionante, pues todo empieza y acaba muy rápido. Todos sabemos que la salida, por ejemplo, es un momento de alta tensión y aquí tienes una cada 10 minutos. Además, los coches salen todos en primera fila y, como nadie quiere frenar el primero, son habituales los "besos" y roces laterales.


Igualmente, en todas las curvas se lucha cuerpo a cuerpo y nadie le hace ascos a acabar en el chapista con la plancha tocada.


Para hacerlo aún más divertido, el circuito tiene una curva extra que debe tomarse al menos una vez, lo cual hace que cada piloto pueda elegir el momento según su particular estrategia. A la salida de esta curva (vuelta Joker), se producen además bonitas luchas y adelantamientos entre el coche que hace la vuelta normal pero que se reincorpora más lento y el Joker, que sale desde más atras pero lleva más aceleración.


Aunque las reglas no cambian, existen varias categorías, para hacer aún más ameno el día: Car Cross, Super 1.600, Rx Lites y World Rx. Al contar cada una de ellas con diferentes especificaciones técnicas, no se conducen igual y su comportamiento en la pista es radicalmente distinto. Así, los primeros en salir fueron los Car Cross, pequeños bólidos TT planteados como un todo-atrás, con lo que derrapaban de lo lindo en la zona de tierra. De hecho, más de uno acabó parado y girado sobre la pista...



Pueden parecer un chiste comparado con los que salieron después -sobretodo por su sonido de mosquito trompetero-, pero la diversión que proporcionan estos juguetitos es muy elevada, a merced de su poco peso (300 kilos) y mucha potencia (120 c.v.). Casualmente, este invierno pude tener un primer contacto con ellos y aquí dejo el enlace, para más información
 http://theredstig.blogspot.com.es/2016/07/el-hermoso-monstruo-de-frankestein.html


Los siguientes en saltar a la pista, fueron los 1.600, de tracción delantera y especificaciones de asfalto, representados por pequeños modelos de producción como el Twingo, Swift, C2...


La gracia en este caso era comprobar que se agarraban como lapas al alfalto, aunque en las zonas de tierra no dieran lo mejor de sí. De hecho, lo normal era verlos trazar en 3 ruedas por las cuvas más rápidas...



Así, la mañana va pasando entre derrapajes, adelantamientos y saltos de los Fiesta, Polo, 208 e incluso un Beetle volador hasta que llegamos a la categoría reina: Supercar.


Aquí ya son palabras mayores, 600 c.v. (el doble de un WRC!) y tracción a las 4 ruedas, con lo que los coches deslizan de las 4 ruedas a la vez en cada curva... sólo para expertos, aquí encontramos a los pilotos-leyenda de los que antes comentaba que todo el mundo quiere una foto y/o un autógrafo.



En este caso, la sinfonía de sonidos es magistral: los motores revolucionados a fondo en la salida, el chirriar de los neumáticos sobre el asfalto, el petardeo de los tubos de escape en cada frenada, el continuo "ñic-ñic" de los amortiguadores trabajando a tope... como un buen café sin azúcar, muy intenso y estimulante. Si en todas las categorías las luchas son reñidas, aquí son épicas, con adelantamientos al límite de la adherencia de las gomas, trazadas imposibles ya sea por dentro o por fuera de la pista, roces continuos entre los coches...puro espectáculo.




E increiblemente hasta el clima estaba acompañando, pues al estar el día algo nublado se aguantaba bastante bien sentado en las gradas... digo esto porque parece que Montmeló tenga una gran lupa suspendida encima: a la que sale el sol, te abrasas vivo, por lo que se impone acudir con gorra y gafas de sol.

Pero como decía, encontrabas diversión tanto fuera como dentro de la pista. Cuando ya estaba a punto de irme, sobre las 17:30, me encontré con los pilotos Ken Block y Petter Solberg montando el show en el stand de Monster Energy.



Speaker, música a todo volumen, confetti, bazookas de camisetas y chicas repartiendo a diestro y siniestro fotos y banderas que los pilotos iban firmando sobre la marcha... todo muy al gusto americano, a lo grande, pero donde los aficionados lo pasamos en grande.

Quién da más por menos???


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